Desde hace varias semanas algunas zonas del país se encuentran afectadas por diversos fenómenos climáticos, que han ocasionado fuertes lluvias y desbordamientos de ríos y quebradas, estos últimos llamados popularmente huaycos.

Este escenario de emergencia nacional sin duda tiene un fuerte componente de la propia naturaleza que fustigada por la incesante contaminación, reacciona con estos eventos inusuales, cual si quisiera sacudirse de una pesada carga, afectando a millones de peruanos; sin duda que la zona norte del Perú es la más afectada, así como sectores de nuestra sierra central y sur.

Ante esta situación debemos señalar también que muchos de los eventos que han castigado diversas ciudades, han sucedido por la negligencia de las propias autoridades y de la población, que no debiendo ocupar zonas de riesgo lo hacen, sin importarles poner en riesgo su vida y la de los demás. Hemos comprobado con indignación que los cauces de quebradas secas han sido tomados como viviendas, lugares de cultivo o de crianza de animales, siendo lotizadas como si se tratara de cualquier terreno regular. El primer Vice Presidente Martín Vizcarra señalo hace breves momentos como en un sobre vuelo por Trujillo, comprobaron que varias quebradas han sido invadidas y lotizadas, construyendo muros, fabricas y toda suerte de construcciones, las cuales han impedido el normal cauce del agua hacia el mar, generando que se rebalse a otros sectores a través de huaycos. Estas construcciones han sido avaladas la gran mayoría por las autoridades locales, lo cual nos indica el poco conocimiento y la poca importancia que le han dado muchas autoridades a los temas de prevención de desastres y defensa civil. Señaló “si las quebradas estuvieran libres el agua discurre sin ningún problema al mar y no se afecta la ciudad” el mensaje es claro.

El 26 de noviembre del año 2015 el ex Presidente Ollanta Humala declaraba al diario El Comercio “Estamos tomando previsiones e invirtiendo más de S/.3.000 millones a nivel nacional para limpiar los cauces de los ríos, limpiar los drenes, apoyar a las instituciones, traer ingenieros del Ejército para atender la necesidad de nuestros pueblos” .”Así venga El Niño, con su papá y su tío, nosotros lo vamos a enfrentar acá. No es la primera vez que Piura lo enfrenta y no le tememos. Nos vamos a levantar luego del fenómeno de El Niño”.
La gran pregunta es donde esta ese dinero que debería servir para la prevención de desastres por el fenómeno del niño, aquí el Congreso de la República debe investigar a los Ministros, Gobernadores Regionales y Alcaldes a quienes se les transfirieron dinero, pero también a los funcionarios del Ministerio de Economía de ese periodo, que aprobaron la ejecución de determinadas obras ¿ donde están las inversiones realizadas?. ¿Que beneficio han representado para los pueblos afectados?
Aquí debemos tomar medidas ejemplares contra todos aquellos que no hicieron su trabajo de prevención, como es posible que una ciudad como Piura, no cuente con un sistema de alcantarillas modernas en todas sus calles sin excepción, esa fue una de las enseñanzas del fenómeno del niño del 1982 -1983 y de 1997-1998, así como que se cuente con un sistema de almacenamiento de agua potable y de comestibles, tampoco se ha hecho, ni que decir del equipamiento, no hay suficientes moto-bombas para sacar el agua de las casas en las zonas afectadas, es decir no hemos aprendido la lección y hemos votado al agua o a los bolsillos de la corrupción miles de millones de soles. Aquí hay responsables y se les debe sancionar.
Los peruanos somos fuertes, asimilamos los golpes y nos levantamos de cualquier situación difícil, esta vez también será igual, nos levantaremos cual ave fénix.