En los últimos tiempos las principales noticias de los medios de comunicación se han centrado en robos, crímenes, estafas, narcotráfico, mafias, corrupción y crimen organizado; donde los delincuentes comunes se mezclan con los políticos del país y donde pareciera que todo esto “es normal” y lo único que revela es una sociedad desamparada, desprotegida por el estado y por si misma. La sociedad peruana está adormilada, ya no se indigna ante el delito, la corrupción y ante la prepotencia de empresas transnacionales, se acepta todo, pareciera que en el Perú se acepta cualquier justificación, todo vale.

En este clima de zozobra nos preguntamos y donde están los valores éticos – morales que protegen y amparan a una sociedad civilizada, democrática y humana, que nos ayudan a una adecuada convivencia, que paso con ellos. ¿Acaso la honestidad ya no tiene sentido para la sociedad de nuestros tiempos? El respeto, la solidaridad, la tolerancia, la justicia, la verdad, el trabajo, ya no representan lo que representaban antes, o lo que pasa es que nos hemos dejado arrinconar por los anti valores y preferimos vivir bajo su dominio, sin atrevernos a cuestionarnos sobre si esto está bien o no.

Pareciera que el materialismo se ha apoderado de nuestras mentes y nuestras acciones y vivimos en un país donde solo importa acumular bienes materiales, sin cuestionarnos mucho sobre como lo conseguimos. Esa sería una buena explicación para entender lo que está pasando en el Perú, donde aparecen fortunas con poca transparencia y donde se aprovecha a diario del cargo público para beneficio personal, así mismo vemos como un sector de la empresa privada ha entrado a una suerte de alianza bajo la mesa con la corrupción y ofrecen y solicitan coimas por doquier. ¿La justicia? La justicia va con pies de plomo y poco es lo que investiga o lo que hace en el tema de la corrupción, como es posible que el estado le siga pagando a estas empresas corruptas y la Procuraduría General de la República, no defienda al estado peruano, congelando cuentas, confiscando activos e impidiendo la salida del país de cuanto funcionario de alto rango este ligado a las empresas mafiosas, sean peruanas o extranjeras.

Es momento de que la sociedad civil organizada tome acción y como hizo hace años para la recuperación de la democracia comience a trabajar en las escuelas, universidades, institutos y todo espacio público donde sea posible una fuerte campaña en el tema de los valores, sobre todo en un país donde la corrupción nos viene golpeando desde hace décadas y donde el poder del narcotráfico crece y mueve sus tentáculos en todos los niveles de la sociedad. A sembrar valores y a fortalecer las acciones de los buenos peruanos que frente a toda esta situación de corrupción se mantienen impolutos ante esta avalancha de personas y empresas corruptas.

Hacemos un llamado a los medios de comunicación social, para que apoyen estas acciones y para que tomen distancia de la corrupción y no se conviertan en defensores de empresas y/o políticos que han delinquido, que coadyuven a las investigaciones para poner al descubierto a los corruptos del país. Les recordamos que los peruanos no nos hemos olvidado como estos medios se sometieron hace dos décadas al poder de turno y vendieron sus líneas editoriales a cambio de cientos de miles de dólares, es momento de que tomen distancia y se reivindiquen ante los peruanos demostrando que realmente son éticos, transparentes y democráticos.