Educación y Burocracia

En mi país, los maestros de educación básica, es decir, preescolar, primaria y secundaria, manifiestan constantemente que las exigencias administrativas del Sistema Educativo Nacional son tantas y tan laboriosas, que se ven “obligados” a destinar gran parte de su tiempo a dicha tarea- el mismo que podrían dedicar a sus niños y su escuela- al llenado burocrático de informes y reportes que en la mayoría de los casos no contribuyen en nada a superar el nivel educativo de los niños. Tales exigencias administrativas carecen de significado educativo y solamente permiten justificar el trabajo de un sector burocrático educativo que, en lugar de facilitar el proceso pedagógico de los niños y de contribuir al desarrollo de capacidades intelectuales específicas, se convierten en un obstáculo para la optimización del tiempo frente a los niños y del trabajo en la escuela.

Ciertamente, el maestro ha de realizar diariamente planeaciones de sus clases, registro del avance de sus estudiantes, reportes de ritmos y estilos de aprendizaje, narrativas de sucesos dignos de ser registrados, anécdotas y apuntes significativos, evaluaciones cualitativas y una serie de notas y apuntes referentes al desarrollo de cada uno de los niños. Todas las actividades anteriores que ha de realizar un profesor, van acompañadas de múltiples tareas cotidianas, tales como recibir a los niños, revisar su aseo, revisar sus tareas, preparar actividades culturales y deportivas, mantener el aseo del salón, llevar la cooperativa escolar, preparar alimentos para el consumo de los niños en su recreo, dedicar tiempo a los estudiantes más rezagados en su proceso de formación, preparar los actos cívicos, hacer con los niños el periódico escolar, diseñar y desarrollar proyectos de clase que sean de interés del niño y que respondan a problemas de su contexto, atender a los padres de familia, asistir a las reuniones de academia, estar atentos a las enfermedades de los niños, no ignorar el estado anímico y emocional de todos y cada uno de sus estudiantes, entre muchas cosas más. De tal suerte que, las exigencias y requerimientos burocráticos, vienen a ser una carga excesiva para los profesores.

Giroux1 planteó la necesidad de que el maestro se convirtiera en un intelectual transformativo, con la capacidad de decir “no” a la excesiva e innecesaria carga burocrática, aquella que lejos de contribuir a la formación y desarrollo académico de los niños, constituye un obstáculo para el aprendizaje.

En México, hay una melodía que dice “el tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a mí”. Así le dice el niño al maestro y, el maestro de la escuela pública, ha de dedicar como el amante a la amada, el mejor tiempo y el mayor esfuerzo al proceso educativo y pedagógico.

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1Henry Armand Giroux nació en Rhode Island en 1943, es un destacado critico cultural estadounidense, fundador de la Pedagogía crítica. Es bien conocido por sus trabajos pioneros en pedagogía pública, estudios culturales, estudios juveniles, enseñanza superior, estudios acerca de los medios de comunicación, y la teoría crítica.

Maestro Juan José Chagolla

  • Consultor en Educación, articulista educativo, investigador y Ex Director de la Escuela Normal Urbana Federal «Prof. J. Jesús Romero Flores», Morelia- México

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